Faro y maestro: Carlos Orúe

Fue un currante del balón desde que su padre le dio total libertad, muy de pequeño. No dudó ni una décima de segundo en dedicar más de las horas que tiene el día en ponerle todo el empeño del mundo a que el cuero rodara y rodara. Era su pasión. Perdura. Aumenta a diario. Su garganta, cierto día que mejor no recordar, no sonó para decir fútbol y sí para pedirle caridad y sosiego. Le rogó que lo dejara. Una súplica, pasados los años, que le llevó a coger la pizarra y el libro para enseñar aquello que le daba sentido a tener que hablar más flojito. Balompié puro.

Carlos Orúe (9-03-1952. Jerez de la Frontera) se labró un futuro en el mundo del fútbol sacándose en Carnet Nacional a la vez que entrenaba a muchachos. La élite era su objetivo. Lo iba a conseguir con esfuerzo, sacrificio, atrevimiento y constancia. Perdí ya la cuenta de los años que este entrenador de fútbol lleva trabajando para este deporte. Sí, el resto de técnicos que se desviven por esto también lo hacen, pero quizás alcanzaron la suerte de sortear categorías tan sumamente lebrelas como la Tercera o la Segunda B. Una labor de muchísimas temporadas bajo los banquillos o visitando los diferentes estadios del país para no dejar de reciclarse, premisa primera de un buen técnico de fútbol. Es condición nuestra.

Carlos Orúe quiso ser profeta en su tierra con el Xerez CD y con los azulinos tocó la gloria de la división de plata, aunque sólo fuera por algunas jornadas. Pocas, muy pocas para poder saborear los efectos de una persistencia y firmeza propias de un preparador que en materia defensiva, por ejemplo, es y será referente. Pregunten, si no, por Sanlúcar de Barrameda, Rota, Coria, Cáceres o El Puerto de Santa María. Si lo prefieren háganlo en Ceuta, Cádiz, Murcia o por Vallecas. Carisma, entrega y profesionalidad. Pronto, seguro, notarán todo esto en el último de los sitios donde van a poder disfrutar de Carlos Orúe, el mejor entrenador que pueda tener un equipo de Segunda B, como he escuchado y leído muchas veces. Con el tiempo aprendí que eso solamente puede ser un elogio. Seré como él y no hablaré de resultados, pero sí de una obsesión mayúscula en cada minuto para que el CD. Leganés esté donde tiene que estar. Faro y maestro de muchos –llamen a Mairena del Alcor y pregunten por su entrenador, Manolito Sanlúcar- y por supuesto mío. Un bagaje cuya mitad firmaría ahora mismo con los ojos cerrados aunque con ello me engañara a mí mismo pues de Carlos Orúe, mi tío, aprendí en la distancia que el trabajo multiplicado por 100 siempre será poco. Ojalá estemos a tiempo de que un banquillo nos devuelva, aunque sea, la mitad de lo que nosotros le damos al fútbol,  míster. Pero que estemos juntos, por supuesto.

Miguel Roda Velasco(@Miguel_roda)

Autor: Miguel Roda (15 Posts)

Miguel Roda es periodista de Radio Betis y entrenador de fútbol.