Alejandro Magno, 12 curiosidades de un tío grande

Hace la tira de años existió un joven rey que dominó gran parte de Europa y Asia. Su vida tiene una larga lista de anécdotas, por lo que aquí hemos reunido las más llamativas. Allá van las mejores Curiosidades sobre Alejandro Magno.

¿Quién fue y qué hizo Alejandro Magno?

Primero vamos a resumir quién fue Alejandro Magno y qué hizo este señor para ser considerado uno de los personajes más importantes de la Historia y, sobre todo, merecer un especial con sus mejores curiosidades.

Alejandro (no confundir con la canción de Lady Gaga) tiene varios nombres por los que nos podemos referir a él: Alejandro III de Macedonia, Alejandro Magno o Alejandro el Grande. Y no es que el chico tuviera un desdoblamiento de personalidad, no, es que cuando uno es rey de Macedonia (la de los yogures, sí), Grecia (la de los otros yogures), Egipto y Persia, lo normal es que te vayan haciendo la pelota cada vez más. No obstante, no descartamos que su madre, Olimpia de Epiro, lo llamara “Ale” en el día a día y “Alejandro ven ahora mismo” cuando se enfadara.

Desde pequeño empezó a prepararse para lo que le venía encima, y es que su padre, además de hacer que el niño aprendiera las cosillas típicas de la guerra, le puso como profesor particular a un tal Aristóteles, que si no te suena (debería sonarte) era un señor muy listo al que se le considera el padre de la filosofía occidental (junto a otro señor llamado Platón). Se dice que por influencia de Aristóteles, Alejandro siempre llevaba consigo la Ilíada (así como dato).

Alejandro Magno y Aristóteles
Alejandro Magno y Aristóteles de charlita

Aprendiendo en lo bélico de su padre (el mejor estratega de la época) y en lo intelectual de Aristóteles (el señor muy listo), Alejandro se fue haciendo mayor (el tiempo pasa volando) y parecía ser el mejor heredero al trono. ¿Y por qué no lo iba a ser seguro? Pues porque en aquella época la línea sucesoria no era tan fácil como elegir al primogénito varón. Los reyes eran más bien promiscuos (esto parece que no cambia) y cualquiera de sus hijos era reconocido como posible heredero (esto ya no pasa).

La cosa es que un día (todo suele pasar un día, y no el anterior) Alejandro y su padre, que ya habían ganado juntos alguna que otra batalla importante (la que consiguió la hegemonía sobre Grecia), se enfadaron. Pero no un enfado de no te doy los buenos días, no. Un enfado tocho. Tanto, que Alejandro, su madre y sus amigos más cercanos tuvieron que exiliarse.

El enfado de Alejandro con su father

Con un poco de leyenda, llega la primera curiosidad propiamente dicha sobre Alejandro Magno (si es que lo anterior no te ha parecido ya suficientemente curioso), y tiene que ver con el enfado de ambos.

Por lo visto Filipo, su padre, se había casado con otra mujer (las cosas de los reyes de antes) que resulta que era una noble macedonia. El nuevo suegro de Filipo, cuando levantó su copa para dar su discursito en mitad del banquete, deseó que el nuevo matrimonio tuviera un hijo varón que pudiera ser el heredero al trono, peeeeero claro, en el banquete estaba Alejandro Magno, que ante tal comentario se enfadó un poquito, le tiró la copa al señor y le preguntó qué pasa contigo tío, que yo soy aquí el heredero que vale y sanseacabó.

Filipo se acercó a poner paz entre nuevo suegro e hijo antiguo, pero como había bebido algunos cubatas, perdió el equilibrio y cayó al suelo. Según parece, Alejandro se mofó de él diciendo “Quiere atravesar Asia y no es capaz de ir de una cama a otra sin caerse“. El comentario, que fue buenísimo, hizo que Filipo se enfadara y lo enviara al carajo, que por aquella época estaba en Epiro, de donde era la madre de Ale. Y allí que se fueron castigados.

Pero luego ya, bien

Tiempo después la cosa pudo arreglarse, y Alejandro puso la condición de que su padre lo confirmara como heredero al trono para volver. Y así fue. Y volvió. Y se abrazaron. Pero no mucho.

Cuando Filipo murió (lo asesinaron en una conspiración que algunos historiadores insisten en que fue organizada por Alejandro, cosa poco probable), el chico cogió el trono. Y digo el chico porque tenía 20 años cuando se convierte en rey (ahora piensa en qué estabas haciendo tú con 20 años).

Los primeros años los pasa aniquilando posibles rivales por el trono y afianzando su título ante cualquier pueblo que pensara en sublevarse. Después, donde puso el ojo, puso su ejército, conquistando cada vez más territorios, llegando a controlar gran parte de Asia para construir un imperio difícil de igualar. Cuando murió, su imperio era así:

Imperio de Alejandro Magno
Thomas Lessman , CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

El sitio de Tiro

Una de las batallas más curiosas de Alejandro Magno es el Sitio de Tiro.

Tiro, históricamente, era una ciudad dividida en dos. Una parte se encontraba en una isla y la otra en la costa, pero cuando Alejandro Magno llegó para conquistarla, todos los ciudadanos estaban en la isla, ya que la zona costera había sido destruida tiempo atrás.

La principal dificultad de conquistar la isla era que no podían llegar hasta ella (iban a caballo o a pie), pero Alexander sacó su ingenio a pasear e ideó un sistema para hacerlo: unió la costa a la isla. ¿Cómo? Pues utilizando los escombros de la ciudad destruida para construir un puente por el que pasar. Y acabó conquistando la ciudad, claro. Menudo era.

Amistades peligrosas

Esta otra anécdota de Alejandro el Grande no lo deja tan bien parado. Desde luego, no es para decir que era muy amigo de sus amigos.

Clito era un amigo de la infancia de Alejandro que creció a su lado de forma inseparable, de hecho formaba parte de su seguridad privada y le salvó la vida a Alejandro en la batalla de Gránico. Pero un día…

Un día, Clito, después de tomarse alguna que otra copita, afeó al ya rey Alejandro que adoptara cada vez más hábitos orientales, y se le fue calentando la boca cada vez más, que si tú tal, que si cual, hasta que Alejandro se hartó, cogió una lanza y lo atravesó dándole muerte. Por hablar.

El muy amigo (guiño, guiño) Hefestión

Tuvo Alejandro otro bueno amigo al que, afortunadamente, no se cargó. Se llamaba Hefestión. De él se dice que era inseparable de Alejandro, guardando incluso un parecido tal que en algunas ocasiones se confundía al uno con el otro. Cuando esto ocurría (como cuando lo confundió la madre de Darío III), Alejandro lo reconocía como su alter ego (somos un alma en dos cuerpos, tío).

Hefestión y Alejandro Magno
Hefestión señalando a Alejandro Magno ante la madre de Darío III (que los había confundido)

Algunos historiadores han dejado caer la posibilidad (así tontamente) de que Hefestión fuera pareja sentimental de Alejandro, aunque las fuentes clásicas nunca dejaron entrever que su profunda amistad se pudiera confundir con el amor o el sexo. Pero vete tú a saber.

Diógenes, toda una inspiración

En otra ocasión, atraído por las historias que se contaban sobre un tal Diógenes, Alejandro quiso conocerlo en persona. Al verlo desprovisto de cualquier pertenencia o ropa, le dijo “Dime qué deseas, Diógenes y yo te lo daré“.

Diógenes el Cínico y Alejandro Magno
“Que te quites, coño”

Diógenes, que hasta entonces estaba tomando el Sol, le pidió que se apartara y no le diera sombra. A Alejandro le gustó tanto la respuesta que, al parecer, dijo algo tal que así: “Si no fuera Alejandro Magno querría ser Diógenes“.

Aquí tienes más historias de Diógenes, que era un tío simpatiquísimo.

El pirata Diómedes

Esta anécdota tiene poca probabilidad de ser veraz, pues la primera mención que he encontrado es de Agustín de Hipona en su libro La Ciudad de Dios, del siglo V (cuando Alejandro era del IV a.C.), pero es muy curiosa. Si non e vero e ben trovato.

Aquí se cuenta que cuando le trajeron a Alejandro un pirata que habían apresado (posteriormente se le ha llamado Diómedes) y que asolaba los mares, le preguntó que por qué sembraba el caos en el mar. Que me tienes contento. 

El pirata, que tenía más salidas que una autopista, le dijo: “Tú haces lo mismo, pero como yo lo hago con un barco me llaman ladrón, y como tú lo haces con una gran armada te llaman rey“. Estuvo sembrado, desde luego. Espero que no se lo cargara.



Bucéfalo, el caballo miedoso

Que el caballo de Alejandro Magno se llamaba Bucéfalo seguramente ya lo sepas, pero aquí te vengo a contar cómo se dice que lo domó.

Cuando Alejandrín tenía trece años, a su padre le ofrecieron un caballo que nadie, ni siquiera los domadores más reputados, había conseguido controlar. El joven Alejandro, que era muy vivo, descubrió que el caballo le tenía miedo a su propia sombra, por lo que lo montó de cara al sol, de manera que nunca viera su sombra, y consiguió controlarlo así para sorpresa de todo el mundo.

Bucefalo alejandro magno

El nudo gordiano

Quizás la curiosidad más famosa de Alejandro Magno sea la del nudo gordiano. Según la leyenda, los habitantes de Frigia necesitaban un rey, por lo que consultaron al oráculo para que les dijera quién sería el ídoneo. Este les explicó que se le reconocería porque entraría por un lugar determinado con un cuervo posado sobre su carro. El que hizo esto fue un tal Gordias, un simple labrador. Cuando lo nombraron monarca, hizo un nudo (gordiano en su honor) imposible de desatar, y se dijo que quien lo consiguiera desatar conquistaría el mundo.

Y en esto que, un día, llegó un tal Alejandro Magno a Frigia, diciendo estas tierras también son mías. Cuando le plantearon el problema del nudo gordiano, sacó su espada, lo cortó y dijo “lo mismo es cortarlo que desatarlo”. Los frigios, acojonados perdidos, dieron la solución por buena, claro. Esa noche, una gran tormenta se interpretó como que los dioses daban por válida la solución de Alejandro.

Alejandro Magno y el nudo Gordiano
“Cortando, que es gerundio”

Alejandría de Alejandro, claro

Durante su reinado, Alejandro conquistó y fundó varias ciudades, pero quizás la más importante sea Alejandría. Actualmente es la segunda ciudad más importante de Egipto (tras El Cairo) y su nombre se debe, obviamente, a nuestro protagonista de hoy.

Alejandro fundando Alejandría
Alejandro fundando Alejandría

La muerte de Alejandro Magno

Como a todos, a Alejandro Magno también le llegó su hora final. La muerte sorprendió al emperador cuando tenía 33 años y aún hoy resulta una incógnita, barajándose el envenenamiento por Veratrum como una de las más plausibles (utilizado por los griegos para inducir el vómito, tomado en altas dosis podía acarrear una muerte lenta y dolorosa como la que parece que sufrió nuestro amigo).

Su muerte también supuso la fragmentación de un imperio tan colosal como dependiente de su creador, pues hubo lío con Alejandro IV de Macedonia (el hijo que tuvo con su esposa Roxana) y algún que otro primo. Pero eso ya es otra historia.

Alejandro Magno en el Cine

En el 2004, Colin Farrel encarnó a Alejandro Magno en la película de Oliver Stone “Alexander”, en la que Angelina Jolie hizo de su madre Olimpia, Jared Leto de Hefestión y Rosario Dawson de su esposa Roxana. En el film también participaron Anthony Hopkins, Val Klimer y Christopher Plummer. Un reparto a la altura del emperador, desde luego.

Alejandro Magno en la Música

Y no podemos cerrar este especial sin hacer una mención a Alejandro Sanz. Y es que antes de cantar Corazon Partío, su nombre artístico era… sí, Alejandro Magno.

Alejandro Magno

Fuentes consultadas: Tomo “Grandes personajes de la Antigüedad” (National Geographic Historia), El Confidencial, Libro IV de La Ciudad de Dios (Agustín de Hipona), ABC & La Vanguardia.

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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Nací en Sevilla en 1988, soy del Betis (manquepierda) y me encanta escribir. Soy autor de "Maldito Destino", la frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera" y actualmente trabajo en marketingpublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)