Andrés Escobar, asesinado por un autogol

Andrés Escobar Saldarriaga, el futbolista inmortal

Grupo A del Mundial de Estados Unidos, año 1994. Colombia, que había despertado la ilusión en sus aficionados tras una gran fase clasificatoria, se tendría que jugar el pase a octavos contra Rumanía, Suiza y la anfitriona, Estados Unidos. El primer partido de La Cafetera supone la primera gran decepción nacional. Derrota contundente, 3-1, ante la Rumanía de Hagi, y primeras críticas al combinado nacional.

 En el segundo partido, continuaría la tragedia deportiva y comenzaría la vital, la vergonzosa, la humillante. Colombia pierde 2-1 ante Estados Unidos. Uno de los goles de la anfitriona lo marca, obviamente sin querer, Andrés Escobar Saldarriaga, defensa colombiano, en propia puerta. Ese día, en Los Ángeles, unas 90.000 personas asistieron al inicio de una historia de miedo. De miedo porque nunca el fútbol tuvo que ser tan importante como para merecer la vida de un jugador.

 Tras la inservible victoria ante Suiza en el último partido (con gol, por cierto, de Gaviria, fallecido en 2002 tras sufrir la caída de un rayo), la selección de Colombia se vio eliminada de un Mundial que ilusionaba a todo el país. Escobar, el autor de ese maldito gol que abría el marcador en el segundo partido, escribía esto en El Tiempo, periódico con el que colaboraba: “Es una cuestión de honor reconocer que no tuvimos el empuje necesario en los momentos difíciles que nos planteó el campeonato”.

 Escobar, jugador del Atlético Nacional y que tenía planes de boda para diciembre de ese mismo año, volvió a Medellín para intentar olvidar la eliminación durante sus diez días de vacaciones. El que fuera campeón de la Libertadores del 89 o del Campeonato colombiano del 91, salió una de esas noches al restaurante Estadero El Indio, situado a las afueras de Medellín. Tras cenar y bailar, en torno a las tres de la madrugada, el futbolista se disponía a abandonar el lugar cuando fue insultado por varias personas en el parking. “Gracias por el autogol”, le dijeron unos compatriotas que confundieron fútbol con guerra, ayudados por, según la policía, grandes cantidades de alcohol. Escobar mantuvo una acalorada discusión con los que serían sus verdugos. Uno de ellos, sacó una pistola y le introdujo hasta doce balas en el cuerpo.

 El futbolista, de 27 años, moría en la ambulancia que le llevaba al Hospital de Medellín. El asesino fue encontrado y detenido días después, cuando el mundo estaba más pendiente del positivo de Maradona que de la tragedia de relacionar un deporte con una cuestión de vida o muerte.

 Sirvan las palabras de César Gaviria, presidente por aquel entonces de Colombia, para cerrar este artículo: “Andrés Escobar mostró siempre el mejor carácter y el mejor talante, una excelente disposición para el trabajo y un inmenso amor por Colombia. Se trata de una pérdida que enluta al país y que nos llena de dolor”.

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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Un periodista sevillano al que le encanta escribir. Soy coautor de dos libros de relatos sobre el Betis y autor de "Maldito Destino". La frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera". Trabajo en MarketingPublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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