El anuncio más sincero de la Historia

A principios del siglo XX, la prensa británica publicaba un anuncio… el anuncio más sincero de la Historia. Rezaba así:

Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo escaso. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura regresar con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito“.

Ante tales reclamos, lo lógico hubiera sido pensar que este anuncio pasó desapercibido, pero lo cierto es que tuvo una gran acogida, consiguiendo recibir miles de peticiones para hacer dicho viaje. ¿Por qué?

El último reto polar

Este anuncio buscaba tripulación para una de las expediciones que lideraría Ernest Shackleton, cuyo objetivo era atravesar la Antártida de punta a punta, uno de los hitos de exploración polares que aún podían conseguirse (ya se había llegado tanto al Polo Norte como al Polo Sur). De todos los candidatos, Ernest Shakleton seleccionó a 26 hombres junto a los que zarpó a bordo del Endurance, un antiguo barco ballenero.

Cuando tras una larga travesía el navío llegó hasta la Antártida, el anuncio empezó a mostrar su sinceridad, y es que el barco quedó atrapado en el hielo, haciendo imposible la navegación. La tripulación al completo tuvo que abandonarlo, dejar todo lo que pudiera entorpecer su marcha y continuar andando sobre el hielo tirando de algunas barcas.

Entre el andar sobre el hielo y en trineos (lo que menos) y el ser arrastrados por las corrientes de agua (lo que más), tuvieron que desechar el objetivo de la expedición para apostar por salir vivos de allí. El nuevo objetivo pasaba por llegar a alguna isla, consiguiéndose tras penurias y esfuerzos extenuantes alcanzar la llamada Isla Elefante. Allí se decidió que algunos hombres se quedaran, con la única misión de seguir con vida, y que los más valientes (o temerarios) se embarcaran en un pequeño bote en busca de una isla habitada para pedir ayuda.

Busca de ayuda al límite

Tras recorrer más de mil kilómetros en dieciséis días en un bote de tamaño reducido, por fin avistaron la Isla de San Pedro y desembarcaron en ella. Estaban a punto de desfallecer, pero aún no estaba todo conseguido, tenían que llegar hasta la parte habitada de la isla, justo en el extremo opuesto. Tras casi 40 horas a pie y al límite de sus fuerzas, al fin llegaron a su objetivo, encontrando un barco (tampoco fue fácil) que les llevaría hasta la Isla Elefante para rescatar a los que se habían quedado.

Al final, toda la tripulación sobrevivió a una verdadera odisea, convirtiendo en verdad cada palabra del anuncio, incluidas las de “honor” y “reconocimiento” que todos tuvieron una vez de vuelta en Gran Bretaña. El que avisa, no es traidor…

Fuentes principales: Cronoficción, El Mundo y Diario AS.
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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Un periodista sevillano al que le encanta escribir. Soy coautor de dos libros de relatos sobre el Betis y autor de "Maldito Destino". La frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera". Trabajo en MarketingPublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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