Jerzy y Cyla (Foto de Associated Press)

Auschwitz, amor en el Infierno

Jerzy Bielecki fue apresado y llevado a Auschwitz cuando sólo tenía 19 años. Era polaco y se le acusó de ser miembro de la Resistencia para llevarlo preso al campo de concentración. Hasta aquí podría ser una de tantas historias trágicas que nos recuerdan la faceta más mísera del ser humano, sin embargo, la hemos escogido por tener un rayo de luz entre tanta tiniebla.

Amar en Auschwitz

Cuando llevaba ya 3 años recluido en Auschwitz, Jerzy conoció el amor. Cyla Cybulska era una joven de su edad, reconocida entre los nazis como el número 29558, y que había corrido mejor suerte que su hermana y sus padres, asesinados, no exentos de sufrimiento, en las cámaras de gas. Sus primeros contactos tuvieron lugar en los almacenes de grano, ya que cada uno realizaba tareas para su mantenimiento. Durante casi un año, que en un campo de concentración bien podría considerarse toda una vida, se amaron en secreto, con más miradas que palabras y con más imaginación que realidad. Durante ese tiempo, Jerzy, astuto y valiente a partes iguales, fue confeccionando un uniforme de las SS gracias a trozos que iba robando de los almacenes. Una vez finalizado, consiguió un pase para trasladar prisioneros y juró no rendirse hasta la muerte. Disfrazado de guardia de las SS, recogió a Cyla un 21 de julio de 1944 y la sacó del campo de concentración. Los días siguientes los dedicaron a huir sin ser vistos, entre sombras y árboles, entre miedo y amor.

Tren de Auschwitz

Una vez a salvo, Jerzy se enroló en la Resistencia y prometió amor eterno a Cyla. Tras la guerra, ambos recibieron noticias de la muerte del otro cuando en realidad ambos seguían siendo supervivientes de uno de los mayores errores de La Humanidad. Ambos continuaron sus vidas sin saber la existencia del otro, casándose y formando sus respectivas familias. Tras 39 años sin verse, Jerzy apareció en la televisión contando su historia. Cyla supo de su paradero y se puso en contacto con él. En 1983 se citaron en Cracovia. Cuando Cyla bajó del avión vio a Jerzy Bielecki, su salvador y amor en Auschwitz, con 39 rosas en sus manos, una por cada año que había transcurrido creyendo en su muerte. El amor no resurgió entre ellos, ya tenían sus respectivos amores en casa, no obstante, la amistad perduraría hasta el día de, esta vez sí, su muerte.

Cyla Cybulska murió en 2005 y Jerzy Bielecki lo hizo en 2011, después de una vida, y qué vida, entre el amor y el Infierno.

(Fuente: El País)

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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Un periodista sevillano al que le encanta escribir. Soy coautor de dos libros de relatos sobre el Betis y autor de "Maldito Destino". La frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera". Trabajo en MarketingPublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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