Concierto en honor al doctor

En mayor o menor medida, cada uno de nosotros está en deuda con alguien. Con nuestros padres, familiares, amigos, compañeros de trabajo… seguro que a veces nos olvidamos de que no estamos solos en nuestras vidas, y que nuestro éxito, en ocasiones, viene provocado por la ayuda que alguien nos ofrece. El que no se olvidó de esta ayuda fue Serguéi Rajmaninov (a veces escrito Rachmaninof), un compositor ruso del siglo pasado que le debió gran parte de su éxito a su doctor, Nikolái Dahl.

Tras una infancia difícil, Rachmaninof dedicó ocho meses de su vida a componer su Primera Sinfonía, terminándola en 1895. Los esfuerzos que este compositor ruso dedicó a su primera creación sinfónica seguro que se equipararon a las ilusiones que le inundaron el día de su estreno, dos años más tarde. En 1897, se estrenaba en público el fruto de su constante trabajo. La noche, que se prometía llena de felicidad para Rachmaninof, se truncó en todo lo contrario. La interpretación de la Primera Sinfonía supuso un desastre, llevándose el desprecio tanto del público como de la crítica.

Rachmaninof

Este fracaso provocó en Rachmaninof una fuerte depresión, de hecho, dejó de componer para dedicarse únicamente a la dirección. Intentó varias veces volver a sus creaciones, pero la falta de ideas provocada por su depresión hizo que fallara en cada acometida. En 1900, cuando su depresión se alargaba en el tiempo de forma ya considerable, decidió ponerse en manos del doctor Nikolái Dahl. El doctor le trató durante casi un año, consiguiendo que la fe en sí mismo reapareciera con más fuerza que nunca. Esta recuperación se confirmó con la creación del Concierto para Piano y Orquesta nº2.

En 1901, Rachmaninof volvía a estar nervioso por el estreno de una nueva obra. La interpretación del Concierto para Piano y Orquesta nº2 fue todo un éxito, consiguiendo que tanto público como crítica especializada se deshiciera en elogios hacia su persona. Esta nueva composición se la dedicó, como no podía ser de otro modo, a su doctor, a Nikolái Dahl. Tras este momento, la fama de Rachmaninof creció considerablemente, consiguiendo un éxito que seguramente veía imposible tras su primera composición.

Os dejo la primera parte de esta obra con la que, por cierto, Tom Ewell intenta seducir a Marilyn Monroe en la película de Billy Wilderla tentación vive arriba. (Si lees desde el correo electrónico igual necesitas acceder a la web para poder escuchar la obra).

Fuente: BiografíasYvida y Rachmaninoff.org

Foto: Dominio público

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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Un periodista sevillano al que le encanta escribir. Soy coautor de dos libros de relatos sobre el Betis y autor de "Maldito Destino". La frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera". Trabajo en MarketingPublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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