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Origen del `Vísteme despacio que tengo prisa´

Contaba Benito Pérez Galdós en sus episodios nacionales que un día, Fernando VII se encontraba acompañado de su ayudante momentos antes de asistir a una importante reunión, influido por el nerviosismo de querer vestir al monarca a toda prisa el ayudante no atinaba a realizar correctamente su tarea, por lo que el rey le espetó: “Vísteme despacio que tengo prisa”, siendo esta frase hoy en día una más de nuestro refranero habitual.