El sitio de Tiro de Alejandro Magno, una batalla ganada por las ideas

El sitio de Tiro (actual Líbano), fue una de las grandes batallas de Alejandro Magno y una de las luchas de ingenio más curiosas de la Historia. Como todos los que nos sentimos atraídos por los sucesos históricos sabemos, en las guerras prima la estrategia por encima incluso del número de efectivos. En muchas ocasiones, además, esta estrategia se basaba en ideas ingeniosas de un determinado emperador, general o soldado. Así ocurrió en esta batalla librada en el 332 a.C.:

La ciudad de Tiro se dividía en dos partes fundamentales, la continental y la isla. Cuando Alejandro Magno decidió invadirla para así controlar un lugar estratégico en el dominio del Mediterráneo, todos los habitantes se encontraban en la isla ya que la parte continental había sido destruida dos siglos antes. ¿Cuál era el principal problema de las tropas de Alejandro? La propia isla. El agua y las murallas que rodeaban la ciudad imposibilitaban un asedio terrestre. Es aquí donde encontramos la primera gran idea de esta batalla y la que, a la postre, resultaría definitiva en el curso de la misma. Alejandro pensó una solución lógica al gran problema de la distancia entre la costa y la isla, acercar la costa. ¿Cómo? Mandando construir un gran brazo, una extensión del terreno, utilizando para ello los restos de la parte continental de la ciudad de Tiro. Así consiguió acercar sus tropas y maquinaria de asedio a las murallas de la isla, facilitando la posterior victoria.

El Sitio de Tiro
Dibujo del sitio de Tiro (1696)

No obstante, no sería esta la única técnica ingeniosa que se utilizaría en una batalla que duraría siete meses. Los habitantes de Tiro, viendo el avance de las tropas de Alejandro a través de esa extensión artificial, decidieron recurrir a un ataque tan efectivo como sencillo. Calentaron grandes cantidades de arena en cuencos de bronce, utilizándolos posteriormente como armas arrojadizas. Al llegar a los enemigos, la arena se colaba entre las armaduras y las ropas de estos, provocando quemaduras en sus cuerpos. Como luego relataría Diodoro, los soldados de Alejandro Magno “se retorcían en una agonía insoportable, tratando de sacudirse la arena“.

La batalla, como ya hemos dicho, duraría siete meses en los que los dos bandos usarían toda su fuerza, ingenio y tecnología para derrotar al respectivo enemigo. Finalmente, la victoria fue para Alejandro Magno, que perdió a unos 400 hombres por los 8.000 habitantes de Tiro que murieron defendiendo su ciudad. Sin duda, fue una de las demostraciones de ingenio bélico más fuertes de la época.

Para saber más: WondersandMarvels, Curistoria, VidasdeFuego.
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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Un periodista sevillano al que le encanta escribir. Soy coautor de dos libros de relatos sobre el Betis y autor de "Maldito Destino". La frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera". Trabajo en MarketingPublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

2 comentarios

  1. Me encantó. Gracias.

    1. ¡Gracias a ti, Mónica!

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