Juan Martín Díez fue “El Empecinado”, un héroe perseverante y tenaz

Juan Martín Díez “el Empecinado” fue un héroe español olvidado por no aparecer normalmente en las películas y los libros de Historia. Su valor, y sobre todo su perseverancia, cambiaron el significado del adjetivo que llevaba por apodo.

Los empecinados de Castrillo de Duero

Todo comienza en Castrillo de Duero, un pueblo de la provincia de Valladolid a cuyos habitantes llamaban “empecinados“. Les llamaban así por un arroyo lleno de pecina que pasaba por el pueblo. Allí nació Juan Martín Díez, un humilde campesino que pronto sintió la vocación de ser militar, uniéndose al ejército español para la Campaña del Rosellón. Aunque la campaña no fue del todo bien para los españoles, a Juan le sirvió para ganar experiencia… y desarrollar su odio contra los franceses.

Primer ajuste de cuentas contra los franceses

Tras esta guerra, Juan volvió a su vida en el campo, instalándose junto a su mujer en un pueblo de Burgos. La tranquilidad no duraría mucho, ya que en 1808 el ejército de Napoleón invadiría España. Según se cuenta, algunos de los soldados franceses que llegaron hasta aquel pueblo violaron a una joven. Juan, lleno de odio, los persiguió y los mató a todos.

Una guerrilla contra Napoleón

Tras este episodio, Juan creó una guerrilla compuesta por amigos y vecinos, consiguiendo mermar poco a poco las tropas del invasor francés. Su liderazgo en estas guerrillas hizo que su nombre llegara a oídos de Bonaparte, por lo que el emperador encomendó a uno de sus generales que se dedicara, única y exclusivamente, a perseguir y matar al guerrillero español. Este general francés, por cierto, no era otro que el padre del famoso escritor Víctor Hugo.

Léopold Hugo consiguió apresar a la madre del español y a otros miembros de su familia, así que le envió una carta amenazadora “o te entregas o mato a tu familia“. Juan Martín, lejos de sucumbir, respondió “si matas a mi familia yo haré lo mismo con los 100 gabachos que tengo apresados y, a partir de ahora, no haré prisioneros“.

Acto seguido, la familia del guerrillero español fue liberada por el general francés.

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El rechazo de Fernando VII

La fama de Juan Martín fue creciendo en España, siendo nombrado Capitán General y llegando a dirigir con gran éxito a unos 10.000 soldados en varias batallas de la Guerra de la Independencia Española.

Fue todo un héroe reconocido por sus compatriotas, sin embargo, una vez terminada la guerra, Juan Martín fue mandado al exilio por Fernando VII. El rey “deseado”, por supuesto, no valoró al héroe como tal sino como a un enemigo del régimen que quería instaurar en España, siendo condenado más tarde a morir en la horca por seguir siendo fiel a la Pepa, por seguir “empecinado” en ser liberal y defender la Constitución de Cádiz de 1812.

Una muerte honrosa

De camino a la horca, el Empecinado solicitó ser fusilado cual militar, deseo que para su deshonra no le concedieron. Según la leyenda, el Empecinado rompió sus cadenas antes de llegar a la horca, peleando contra los soldados que, finalmente, le mataron a sablazos, llegando a ser ahorcado después de muerto para dar ejemplo al resto de la gente.

Así terminó la vida de un héroe español que hoy da sentido al término “empecinado”, así acabó la vida de Juan Martín Díez.

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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Un periodista sevillano al que le encanta escribir. Soy coautor de dos libros de relatos sobre el Betis y autor de "Maldito Destino". La frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera". Trabajo en MarketingPublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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