La historia del ataúd de Nelson que humilló a Napoleón

Derrota, arrogancia y humillación. Tres palabras con las que se puede resumir esta curiosa historia que reúne a dos protagonistas capitales en la Historia de Europa: Nelson y Napoleón. Ah, y un ataúd.

Derrota

La derrota es la que sufrió Napoleón Bonaparte en la Batalla del Nilo. En agosto de 1798, los franceses se echaron al mar para tratar de joder un poco a los ingleses y entrar a la India, colonia británica, a través de Egipto. Entre su flota, los galos contaban con el L`Orient, un mastodonte de 120 cañones y orgullo de su armada.

La cosa es que los ingleses eran algo mejores en las batallas navales, por lo que vencieron duramente a sus enemigos, mandando al carajo a cuanto barco francés se interpuso en su camino, incluido el todopoderoso L`Orient. Aquellos 120 cañones franceses se convirtieron en restos de madera, hierro y sangre cuando el fuego llegó hasta el polvorín e hizo saltar al barco por los aires.

Napoleón, que comandaba a 30.000 hombres y 175 navíos, pudo escapar con vida hacia Francia sin mirar hacia atrás, donde se encontraba un victorioso Nelson que no sufrió la pérdida de ninguno de sus navíos.

Arrogancia

Tras la victoria, el agua reflotó algunos restos de los barcos franceses hundidos, por lo que el capitán Benjamin Hallowell mandó recuperar los restos del L`Orient. Tenía una idea para ellos.

Con la madera y el hierro que recuperó del palo mayor, le hizo un encargo al carpintero de su barco, fabricar un ataúd para Nelson. Cuando el encargo estuvo finiquitado, el capitán se lo regaló a Nelson, quizás para recordarle que a pesar de una victoria tan importante, él también era mortal.

La arrogante idea de ser enterrado en un trofeo del tal procedencia entusiasmó a Nelson, que siempre lo mantuvo junto a sí en cada nueva batalla que emprendió.

Humillación

La humillación a Napoleón fue rememorada el 9 de enero de 1806, cuando tras morir en la Batalla de Trafalgar, Horatio Nelson fue enterrado en la Catedral de San Pablo de Londres en aquel ataúd hecho con los restos de una de las derrotas más dolorosas de Napoleón Bonaparte.

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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Nací en Sevilla en 1988, soy del Betis (manquepierda) y me encanta escribir. Soy autor de "Maldito Destino", la frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera" y actualmente trabajo en marketingpublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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