Pongamos que Aute habla de Joaquín Sabina y viceversa

Cuando inventen la máquina del tiempo y sea accesible para todos, podremos viajar a momentos emocionantes, irrepetibles e históricos. Para asistir a uno de los más bonitos de la música española tendremos que marcar en la pantalla febrero de 1986 y dirigirnos al Teatro Salamanca de Madrid; así podremos ver en primera fila el concierto “Joaquín Sabina y Viceversa” y asistir a un momento emocionante.

Cuando Joaquín Sabina presenta a su amigo Luis Eduardo Aute, este le sorprende con una canción en la que parafrasea su famosísima canción “Pongamos que hablo de Madrid” con este resultado. No se pierdan la introducción que hace Sabina.

Todo en este momento es mágico. Desde la maravillosa presentación que hace Sabina de Aute, en la que se equivoca intencionadamente llamándolo “Luis Leonardo” en alusión a que bien podría ser un Leonardo Da Vinci por todas las artes que domina (pintar, hacer poemas, dirigir cine y encima hacerlo bien) hasta el abrazo final que se dan ambos después de la canción. También merece la pena fijarse en la descuidada hoja de papel en la que Aute trae la letra, excusándose en que la ha escrito un par de horas atrás (aunque luego la canta sin mirar). O cuando Sabina, pensativo al principio de la canción, se da cuenta de que está hablando de él y ya no aparta la mirada de su amigo, que lo mira de refilón entre acorde y acorde. Seguramente sea uno de los mejores regalos que haya recibido Sabina en su vida.

Y le debió de gustar mucho, ya que algún tiempo después Sabina le devolvería el tributo usando los mismos acordes para dedicarle una canción a Aute a la que llamó ¿Quién es Abel, quién es Caín? Otra maravilla para disfrutar a poco que se conozca mínimamente las canciones más populares del cantante hispano-filipino.



Letra de “Pongamos que hablo de Joaquín”

 

Degenerado y mujeriego con cierto aspecto de faquir,
anda arrastrando su esqueleto por las entrañas de Madrid.

Aunque andaluz de fin de siglo, universal, quiero decir,
no sé qué tiene de rabino cuando lo miro de perfil.

Amigo de causas perdidas desde aquel mayo de París,
no tiene más filosofía que el “vive a tope hasta morir”.

Medio profeta, medio quinqui, el lumpen es su pedigrí.
Un tinto y una buena titi le bastan para resistir.

Tirando a zurdo en sus ideas por donde escora Bakunin,
dice que abajo las banderas y arriba la lluvia de abril.

El perdedor es su universo aunque desea ser feliz.
Y aún hay quien dice que está cuerdo. Pongamos que hablo de Joaquín.

 

Letra de “¿Quién es Abel, quién es Caín?”

 

Gourmet de musas y caireles en su paleta de marfil,
moja anacrusas y pinceles en tinta roja de carmín.

Su caramelo de tristeza no es mal anzuelo para un pez.
En el reloj de la belleza vuelven a dar las cuatro y diez.

De escuela mística y pagana. Canta acuarelas de Dalí.
Pinta novelas Dylalianas. ¿Quién es Abel, quién es Caín?

Menudo punto filipino que va desnudo en ascensor.
Lámpara autista de Aladino. Copa de vino embriagador.

Nobleza obliga cuando hablo de cuates empezar por él,
que te lo digan Silvio y Pablo, Dios y el Diablo, Joan Manuel.

Si chamulláramos lunfardo los trovadores de Madrid
sin mi compadre Luis Eduardo yo no pasaba por aquí.

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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Nací en Sevilla en 1988, soy del Betis (manquepierda) y me encanta escribir. Soy autor de "Maldito Destino", la frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera" y actualmente trabajo en marketingpublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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