¿Por qué se produjo el Motín de Esquilache?

1766. Los españoles habían visto cómo el precio de los alimentos básicos subía de forma imparable. La sequía de casi seis años y las políticas de mercado del Rey Carlos III habían provocado que el pan, el tocino y el aceite tuvieran un precio casi prohibitivo. El pueblo tenía hambre.

Las prohibiciones de Esquilache

En este ambiente de crispación, Leopoldo de Gregorio, más conocido como el Marqués de Esquilache, quiere renovar por completo Madrid, muy anticuada en comparación con el resto de ciudades europeas. Así, lleva a cabo numerosas reformas higiénicas, dota a la ciudad de luz por medio de faroles, prohíbe los juegos de cartas en las tabernas, portar armas de fuego, manda construir monumentos y, por último, prohíbe algunas prendas de vestir. En concreto, prohíbe el uso de capas largas y chambergos (sombreros de copa baja con alas anchas), ya que muchos ciudadanos escondían armas bajo ellas, pudiendo además ocultar su rostro fácilmente tras cualquier altercado. Cometer un crimen y no pagar por ello era relativamente fácil vestido así.

Se inicia el Motín de Esquilache

Cuando llega el Domingo de Ramos, en torno a las cuatro de la tarde, algunos hombres pasean ataviados con sus tradicionales capas largas y sombreros por la plaza Antón Martín de Madrid. En esa plaza hay un cuartelillo, y el objetivo de los civiles es provocar una reacción determinada en los soldados.

Finalmente, los militares les dan el alto. Ante la orden de despojarse de tales prendas, uno de los ciudadanos saca una espada, silba y, tras su señal, cientos de ciudadanos aparecen en la plaza. Los soldados se ven obligados a huir ante el gran número de contrincantes, capa, chambergo y espada en mano, que empezaban el conocido como Motín de Esquilache.

El pequeño grupo de hombres que comienza este motín pronto aumenta  en número. Llegando a contarse miles de cabezas portadoras de sombreros prohibidos gritando ¡Muerte a Esquilache!

Al día siguiente y ante los posibles riesgos, se decide mandar las tropas a la poblada Puerta del Sol. Al frente de ellas, la Guardia Walona. Los ciudadanos no se detienen ante ellos. Los guardias no se lo piensan y abren fuego. Todo se torna en muertos, heridos, sangre y humo. Sin miedo, los ciudadanos aprovechan el tiempo de recarga para, literalmente, masacrar a varios guardias. La Guardia Walona termina replegándose.

Y al final…

Un improvisado portavoz va a palacio para transmitirle al Rey las peticiones populares: exilio de los ministros italianos, disolución de la Guardia Walona, bajada de precios de alimentos, supresión de las Juntas de Abastos y permitir el uso de capas largas y chambergos.

Días más tarde, el rey confirma que depone al Marqués de Esquilache, poniendo fin al motín y haciendo caso al pueblo en todas y cada una de sus peticiones.



Imagen: José Martí y Monsó [Dominio Público], via Wikimedia Commons

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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Nací en Sevilla en 1988, soy del Betis (manquepierda) y me encanta escribir. Soy autor de "Maldito Destino", la frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera" y actualmente trabajo en marketingpublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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