Respuestas ingeniosas que se dijeron en el momento justo

¿No te ha pasado alguna vez que se te ha ocurrido una respuesta sarcástica o un comentario ingenioso pero después de que hubiera pasado el momento para decirlo? Pues las siguientes personas las dijeron en el momento exacto, dejando a todos callados ante tanto ingenio… y a veces también furiosos.

El bloqueo del escritor

A James Joyce, uno de esos días en los que el escritor estaba falto de inspiración ante una hoja en blanco le preguntaron:

-¿Qué, señor Joyce, buscando las palabras?

A lo que este contestó:

-No, si las palabras las tengo todas, lo que estoy buscando es el orden.

La carta de un imbécil

Según se cuenta, un día en el que George Bernard Shaw estaba con algunos amigos en casa recibió una carta. Cuando la abrió, descubrió que había una única palabra escrita en ella. En la carta sólo ponía “Imbécil”.

En un alarde de ingenio, el escritor comentó en voz alta: “Qué curioso, durante toda mi vida he recibido varias cartas sin firma, pero es la primera vez que recibo una firma sin carta”.

Un cabrón en las Cortes

Un día en las Cortes franquistas, José Solís Ruiz defendía aumentar las horas dedicadas a la educación física en los planes de estudio en detrimento de las otorgadas al Latín, y terminó su alegato con un “En definitiva, ¿para qué sirve el Latín?”.

Adolfo Muñoz Alonso no se pudo callar desde su escaño, contestándole: “Por lo pronto, para que a Su Señoría, que nació en Cabra, lo llamen egabrense y no otra cosa…”.

Decir o no decir, esa es la cuestión

El primer ministro británico Lord Salisbury estaba demasiado pensativo antes de dar uno de sus discursos políticos cuando uno de sus amigos se interesó por él.

-¿Pensando en lo que vas a decir en tu discurso?

-Todo lo contrario. Estoy pensando en lo que no debo decir.

Todo es mentira, salvo alguna cosa

Un día le hicieron notar a Jacinto Benavente que él siempre hablaba bien de Valle-Inclán, a pesar de que este sí que hablaba mal de él. Benavente simplemente contestó: “Quizás los dos estemos equivocados”.

La jodida diferencia entre participio y gerundio

Una de las anécdotas más famosas que se atribuyen a Camilo José Cela es aquella en la que estando en el Senado dio una cabezadita, y el presidente de la cámara le afeó que estuviera dormido. Cela le contestó que no estaba dormido sino durmiendo. El presidente replicó si no era lo mismo estar dormido que durmiendo, a lo que Cela dijo: “No, como no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”.

Para leer también: La respuesta con la que Jesús regateó a los fariseos

El negro de Dumas

Alejandro Dumas, autor de Los Mosqueteros o el Conde de Montecristo, siempre generó la sospecha de que sus libros eran escritos por negros literarios en vez de por él mismo. Según se cuenta, un día en el que se encontró con su hijo, le preguntó:

-Hijo, ¿has leído mi último libro?

A lo que su hijo le respondió con maldad:

-Yo no, ¿y tú?

Las cosas de Diógenes

El gran Diógenes de Sínope tuvo tantas anécdotas que las reunimos en su día en este artículo, pero una de sus mejores respuestas la realizó cuando fue apresado. A la pregunta de “¿Qué sabes hacer, esclavo?”, este contestó: “Sé mandar”.

El K.O. a Superman

Un día en el que el boxeador Muhammad Ali viajaba en un avión, una de las azafatas le pidió que se pusiera el cinturón de seguridad. Alí, chulesco, le contestó: “Superman no necesita cinturones de seguridad”, a lo que la azafata respondió: “Superman no necesita aviones para viajar”.

Coge el dinero, no seas tonto

Según se cuenta, Gandhi fue preguntado un día por un profesor que le tenía cierta animadversión:

-Señor Gandhi, si un día por la calle encuentra una bolsa con mucho dinero y otra con la sabiduría, ¿cuál escogería?

-El dinero, sin duda – contestó Gandhi.

El profesor, sonriendo sarcásticamente, le dijo:

-Qué diferente proceder, yo hubiera escogido la sabiduría.

A lo que Gandhi contestó:

-Cada uno coge lo que necesita.

Menú a la carta

En una entrevista, un periodista trataba de buscarle las cosquillas a Jorge Luis Borges, haciéndole la siguiente pregunta provocadora:

-¿En su país aún hay caníbales?

Pero Borges contestó:

-Ya no, nos los comimos a todos.

La barbacoa santa

Cerramos esta recopilación con el comentario que, de ser cierto, tiene más mérito de haberse realizado. San Lorenzo es uno de los santos cristianos más conocidos por su cruel martirio (condenado a morir quemado vivo), y es que según se narra, cuando estaba siendo abrasado por sus verdugos, aún tuvo aliento para unas últimas palabras ingeniosas: “Dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho”.

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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Nací en Sevilla en 1988, soy del Betis (manquepierda) y me encanta escribir. Soy autor de "Maldito Destino", la frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera" y actualmente trabajo en marketingpublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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