Se busca compañero para viaje de verano… peligroso

Miré a ambos lados de la calle. Estaba vacía. Oscura. Apagué el cigarrillo pisándolo contra el suelo y me deslicé por la puerta en el más absoluto silencio. Tras atravesar un pasillo iluminado por una bombilla parpadeante llegué a una segunda puerta desde la que llegaba un tímido rumor de vasos. Al llamar golpeando con mis nudillos el rumor paró, pero se reanudó cuando unos ojos me inspeccionaron a través de una mirilla y aquel portero de casi dos metros, ciento veinte kilos y calva sudorosa me dejó entrar. Con cacheo previo, por supuesto.

Aunque sabía a lo que iba, cuando entré en aquel garaje clandestino reconvertido en garito me sorprendió el tipo de gente que había. Yo no era nuevo en esto, desde luego, pero uno nunca deja de tener esa extraña sensación que aparece cuando se hace algo al margen de la ley, por mucho que la ley sea impuesta por imbéciles. Cuando llegó el encargado, me fue señalando con la cabeza a cada uno de los allí presentes. Yo lo escuchaba atento. Callado por no molestar pero fijándome con atención en todos.

-Ese de allí, el que está sentado en la penumbra. ¿Lo ves? No le mantengas mucho la mirada. Lo llamamos el capitán, aunque no lo es. Puede que no sea el hombre más honesto ni el más piadoso, pero es un hombre valiente. Su espada tiene un precio razonable, y con él no tendrás que temer a nadie en tu viaje. Si buscas protección, contrátalo sin dudar.

Cuando lo miré a los ojos, mi cuerpo tembló sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo. Pensé que era el tipo de persona que conviene tener de aliado para rebajar las probabilidades de que sea tu enemigo. No querría ver aquellos ojos clavados en mí en un callejón sin salida. Hice caso al encargado y desvié la mirada hacia el nuevo lugar que me señalaba.

-Esa de allí. La mujer con la tablet. Normalmente va en un pack con un hombre que no es que esté gordo… pero esta vez iría sola. A menudo piensa en suicidarse y no debes tocarla nunca, pero su mente vale mucho más que lo que pagarás por contar con ella. Si tu viaje no necesita de espada, ella es a quien buscas. Aunque se desenvuelve bien en situaciones de riesgo, todo hay que decirlo. Si la eliges, eso sí, recuérdame que te dé un pastillero. Nada grave, no te preocupes. Ya te contaré.

En una de las esquinas -el lugar no era muy grande, pero la distancia que mantenían entre ellos era el triple del que se exigía en una pandemia- había un hombre tocando el violín. Miré al encargado, que hizo una mueca antes de hablarme de él.

-Sí, el del violín también está disponible. Por él te puedo hacer un precio especial, se acaba de meter cocaína reducida al siete por ciento por estar aburrido, pero es otra mente brillante. A veces, a uno le da la impresión de que hasta te lee el pensamiento. Que sus pintas no te engañen, si tiene que dar un buen puñetazo lo hará con resultados convincentes. Es un compañero de viaje excepcional, mi querido amigo.

-¿Y ese de allí? -pregunté sorprendido señalando la última mesa ocupada- ¿él también presta sus servicios?

-Aquel que parece un crío… Mira sí, es un crío, pero las apariencias engañan. En ocasiones, la gente piensa que la juventud es una característica negativa para un compañero de viaje, pero eso es porque no saben nada de la vida. La cicatriz que tiene en la frente ya te puede dar alguna pista de que sabe sufrir. Sus métodos no son muy comunes, pero sí que son efectivos. Te sorprendería lo que es capaz de hacer a pesar de esa mirada inocente. Menudo es el chico…

-Difícil elección -dije mientras me atusaba la barba- sólo me alcanza para contratar a uno. La pandemia me ha dejado sin guita, y el viaje se presenta muy largo. Tengo intención de que me acompañe por todo el país durante el verano.

-Aún tiene que llegar gente algo más económica. Si quieres te puedo servir una copa mientras los esperas, aunque tengo que decirte que estos son los que tienen más experiencia. ¿Qué me dices?

Acepté la copa, aunque ya había tomado mi decisión. Ya sabía cuál iba a ser mi próximo compañero de viaje. Un viaje que sería largo y peligroso, pero también emocionante. La pena es que tuviera que esconderme en un garaje clandestino para poder comprar un libro salvado de las llamas de la nueva Inquisición.

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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Nací en Sevilla en 1988, soy del Betis (manquepierda) y me encanta escribir. Soy autor de "Maldito Destino", la frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera" y actualmente trabajo en marketingpublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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