Escuchando a… Silvio Rodríguez, ojalá te dé una canción

Hablar de Silvio Rodríguez es hacerlo de música con sentimientos, de letras con interpretaciones, de reflexión y belleza poética. O al menos, ese es el objeto de este artículo. Ni sus ideas, ni sus amistades, ni sus declaraciones políticas serán analizadas aquí, sólo su música. Tampoco será este un estudio minucioso de su carrera o discografía. Es, simplemente, dejar por escrito todo lo que a este humilde servidor le ha dado su música, ni más ni menos. Si al leer esto ya te gusta Silvio, supongo que te resultará agradable leer lo que sigue, si no, ojalá pueda engancharte a su música. Si consigo que una única persona lo descubra con este artículo me doy por plenamente satisfecho.

 Flores Nocturnas | Silvio Rodríguez

Ya con el nombre de esta canción asistimos a una constante de Silvio Rodríguez, el doble sentido de las palabras. En este caso, compone una canción preciosa para hablar de prostitutas, usando símiles como el propio título de la canción, flores nocturnas o los no menos acertados flores desechables y flores de aroma fatal. No se me ocurre una mejor manera de describir lo que tienen que hacer esas prostitutas con esos pobres señores que van al hotel:  flores comiendo sobras del amor, dicen que es duro el oficio de flor cuando sus pétalos se hacen al sol, flores que saben lo que no sabré. Esa última frase siempre me ha llamado mucho la atención, guardarán tantos secretos como clientes.

Canción del Elegido | Silvio Rodríguez

El comienzo de esta canción ya hace presagiar cuando se escucha por primera vez que va a marcar en la memoria, Siempre que se hace una historia, se habla de un viejo, de un niño o de sí, pero mi historia es difícil, no voy a hablarles de un hombre común, haré la historia de un ser de otro mundo. No es más que un ser ajeno a La Tierra que llega a esta para buscar una silueta que fuera adorable, o por lo menos querible, besable, amable. La doble concepción del último término hace que el grado de lo que busca varíe considerablemente.

Este ser no quería joyas, sólo conocer personas, y al fin bajó a la guerra, perdón, quise decir a La Tierra. Genial el “lapsus” de Silvio. Luego comprendió que la guerra era la paz del futuro y que podría matar a canallas con su cañón de futuro. Una mentira que se está convirtiendo en verdad a costa de repetirla hasta la saciedad; la guerra y la paz no pueden estar en la misma frase si no es como antónimo. Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida. Pues sí, por desgracia es así.

 Desnuda y con Sombrilla | Silvio Rodríguez

También tiene Silvio canciones de deseo. Me parece magistral la forma en que nos representa este momento tan íntimo entre dos amantes. La alternancia entre el y el yo, que en otras canciones podría llegar a resultar cansino, es convertida por Silvio en unas ganas tremendas de saber cómo acaba todo. Tú, desnuda y con sombrilla, yo vestido pero con calor. Silvio nos va descubriendo poco a poco lo que va haciendo cada uno de estos dos amantes, uno deseando sangrar y la otra besando sus rodillas, creando maravillas. Inserta también un paréntesis que te hace sonreír, Tú, susurrando un misterio, de un no sé qué venéreo, me das un protector.

Y el final, el final de la canción es espectacular. Tú, yo… él.

 La Gaviota | Silvio Rodríguez

Qué decir de esta historia que nos cuenta Silvio. Un soldado retorna intacto de la guerra y se queda mirando el bello volar de una gaviota en el cielo, como si no hubiera más en el mundo. Mientras observa su vuelo, llamada en el hombro, gaviota de asombro, y el que anduvo intacto rodó por la tierra, herido, sangrando. Un mínimo de belleza que puede admirar este soldado que cree volver a casa le provoca la distracción ante el enemigo…

Te doy una canción | Silvio Rodríguez

A veces no hay nada mejor que regalar una canción. Aunque esta canción guarda más sentidos que el mero presente. Y cómo pasa el tiempo, que de pronto son años, sin pasar tú por mí, detenida. Te doy una canción si abro una puerta, y de la sombra sales tú; te doy una canción, de madrugada, cuando más quiero tu luz; te doy una canción cuando apareces el misterio del amor y si no lo apareces, no me importa, yo te doy una canción. Puede que esta canción tenga una de las mejores frases de Silvio: Si miro un poco afuera me detengo, la ciudad se derrumba y yo cantando, la gente que me odia y que me quiere no me va a perdonar que me distraiga. Creen que lo digo todo, que me juego la vida, porque no te conocen ni te sienten. Claro que la frase que más nos hace entender su sentido es: Te doy una canción y digo “Patria”, y sigo hablando para ti. 

 Testamento | Silvio Rodríguez

Como la muerte anda en secreto, Silvio Rodríguez hace su testamento de un modo un tanto particular. En vez de legar a sus herederos lo que tiene, que sería lo normal, deja a deber canciones. Le debe una a lo que supo y no puedo ser más que silencio. ¡Le debe otra a los pecados, a los que no gastó, a los que no pudo! Espectacular. Le debe otra canción pero asesina y bruta a la mentira frágil y pequeña.

Y la dedicatoria que más me impacta, le debo una canción a una bala, a un proyectil que debió esperarme en una salva, le debo una canción desesperada, desesperada por no poder llegar a verla. El final de esta canción, por cierto, es un tanto extraño.

 Días y Flores (La Rabia) | Silvio Rodríguez

De esta canción, como de muchas de las que hablamos aquí, tiene varias versiones del propio Silvio. El paso de los años entre unas y otras hace que las cante de manera distinta, con otros tonos y con otra velocidad. De esta canción en particular me parece que las dos versiones son espectaculares, la primera (de cuando era muy joven) con fuerza y sentimiento; la segunda, con lentitud y delicadeza, con melancolía. Ambas versiones merecen la pena por lo que dice la canción. La Rabia bomba, La Rabia de muerte, La Rabia imperio asesino de niños, La Rabia ¡Madre por Dios tengo frío! (escalofriante si la imaginamos en la boca de un niño), La Rabia es mío, eso es mío, sólo mío, La Rabia miedo a perder el manojo, La Rabia dame o te hago la guerra (igualmente escalofriante en las mentes de los políticos), La Rabia, coño, paciencia, paciencia (muy socorrida de pedir cuando no hay soluciones a la vista, pero que de nada sirve a los que ya no tienen nada).

Ojalá | Silvio Rodríguez

La obra cumbre de Silvio, la que todo el mundo le recuerda, la que ponen en la radio cuando tienen que recordarlo. Escucharla pensando en un dictador, cualquiera, qué más da el nombre, es una delicia. Imposible destacar alguna frase de esta canción, sería injusto dejar alguna fuera de la memoria.

La versión que más me gusta de esta canción es la que cantó en el concierto en Madrid llamado Mano a Mano junto al cantautor Luis Eduardo Aute. Tiene que ser emocionante que una canción que has creado tú mismo sea escuchada por miles de personas de otro país, que se la sepan de memoria y que te tengas que callar para escucharles cómo la cantan en pleno concierto. No sé cómo no rompe a llorar de emoción.

 Debo partirme en dos | Silvio Rodríguez

Una canción extremadamente irónica la que nos presenta Silvio con “Debo partirme en dos”. Le habla en ella directamente al público que le ama y le odia, repitiendo constantemente un estribillo fácil, te quiero mi amor, no me dejes solo, no puedo estar sin ti, mira que yo lloro. Con ella pide calma, sólo quiere cantar, sin importar si luego le suspenden el concierto, si lo ha hecho bien o mal, si sus canciones políticas molestan o dejan de molestar. Él antes también cantaba al amor (estribillo), pero también quiere hacer canciones de cosas reales.

Yo quería cantar encapuchado y después confundirme a vuestro lado, aunque así no tuviera amigos y citas, y algún que otro favor de una chica bonita. Debe partirse en dos.

Unicornio | Silvio Rodríguez

En la vida, constantemente tenemos pérdidas dolorosas y, ese dolor, bien lo refleja Silvio Rodríguez en esta canción. Su unicornio azul ayer se le perdió, aunque parece que se ha ido por propia voluntad.

Yo no tengo más que un unicornio azul. Y aunque tuviera dos, yo sólo quiero aquel… Se fue. 

Cita con ángeles | Silvio Rodríguez

Imagina Silvio en esta canción que a todos nos protegen ciertos ángeles. Nuestros ángeles de la guarda que, desafortunadamente, a veces fallan. Con esta canción no hace más que repasar con una mezcla de emoción y sensibilidad todos aquellos momentos de la historia del ser humano en la que uno de nuestros ángeles guardianes fallaba estrepitosamente en su vuelo. Así, los vuelos de estos ángeles no pudieron evitar la quema de Giordano Bruno en la hoguera, ni la muerte de José Martí, ni el asesinato de Federico García Lorca, ni las bombas de Hiroshima, ni el asesinato de Martin Luther King, ni el de John Lennon (cuánto de imaginación sería rota), ni los 11-S de Allende y las Torres Gemelas.

Sublime cómo va mezclando metáforas con cada uno de los episodios anteriores y cómo va metiendo pequeños detalles sonoros como la guitarra para hablar de Lorca, un coro de “She loves you” con Lennon o una alerta con Hiroshima.

Me encanta el final de esta canción: Pobre los ángeles urgentes que nunca llegan a salvarnos, será que son incompetentes o que no hay forma de ayudarnos. Para evitarles más dolores y cuentas del psicoanalista, seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas

Ala de colibrí | Silvio Rodríguez

Tiene grandes ideas Silvio. Una de ellas es fundar un partido donde los integrantes admitidos sean de todo tipo. Un partido de sueños donde reparar las penas, donde quepan tarados, enfermos, gordos sin amor, tullidos, enanos, vampiros, días sin sol, proscritos, rabiosos, pueblos sin hogar, desaparecidos y hasta deudores del banco mundial. 

Por una mano bien apretada, busquemos en esta canción un momento para pensar en los que no las tienen todas consigo en la vida, sea por el motivo que sea. Para ello hagamos una asamblea de flores marchitas. 

Imagínate | Silvio Rodríguez

Si, como muchos de nosotros, has tenido un amor imposible, también tiene Silvio una canción para “contar” a esa imposibilidad, bien le puedes decir: Imagínate, que soy de tu calle, que siempre pasé por donde miraste, imagínate que hasta mi perro me busca en tu puerta cuando me pierdo. Imagínate que eres mi dama, mi último sueño. Imagínate que somos nosotros, tú y yo para siempre, que no eres de otro. Igual no es mal momento para dejar de imaginar.

Te amaré | Silvio Rodríguez

Y si simplemente amas, qué mejor manera que decir te amaré. Te amaré, aunque tenga final. Te amaré como tengo que amar, te amaré como pueda, aunque no sea la paz. Te amaré cuando acabe de amar. Te amaré si estoy muerto, te amaré, al día siguiente, además. Es, por cierto, una muy buena canción para despertar si no te pasa como en la canción anterior.

No puedo acabar el artículo sin agradecer a Semi que me descubriera a Silvio, aunque le eché en falta en el único concierto que ha dado en Sevilla. Eso sí, lo primero compensa casi cualquier cosa.

Cualquier reclamación que sea sin membrete, buenas noches amigos… y enemigos

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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Un periodista sevillano al que le encanta escribir. Soy coautor de dos libros de relatos sobre el Betis y autor de "Maldito Destino". La frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera". Trabajo en MarketingPublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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