Stajánov y el estajanovismo soviético

Unión Soviética, 1935. En una mina de carbón, Alekséi Stajánov logra una hazaña que le catapultaría a la fama mundial. En un único día de trabajo, extrae hasta 102 toneladas de carbón, cuando lo normal era que cada minero extrajera entre 7 y 12. Acto seguido, la propaganda soviética toma este hito como una oportunidad para aumentar la producción en sus fábricas, creando una corriente conocida hoy como el estajanovismo soviético.

El mensaje (y objetivo) era claro. Los trabajadores deberían competir entre sí para ver quién lograba un mayor desempeño en su trabajo. Pronto afloraron las noticias de minas, telares o fábricas donde alguno de sus trabajadores se convertía en estajanovista, consiguiendo un récord increíble en su tarea productiva.

El auge de esta nueva corriente, que pareció espontánea pero que contó con la ayuda propagandística del estado, hizo que hasta se celebrara una “Conferencia de estajanovistas de la URSS“. En su primera edición, el propio Stalin anunciaba que había nacido un nuevo modelo de trabajador, dando por hecho en su discurso que lo normal ahora pasaba a ser esa producción desmedida, y no la existente hasta entonces:

Hace tres años, no había o casi no había entre nosotros hombres semejantes. Estos son hombres nuevos, especiales. El movimiento estajanovista es un movimiento de obreros y obreras que se fija como objetivo el sobrepasar las normas técnicas actuales, superar las previsiones de capacidad de las empresas, aventajar los planes y balances de producción actualmente previstos. Sobrepasarlas, pues estas mismas normas son ya anticuadas para nuestros hombres nuevos. (…) Exige la creación de normas técnicas nuevas, más elevadas; nuevas y más elevadas previsiones de rendimiento, nuevos y más elevados planes de producción. El movimiento estajanovista está llamado a operar una revolución en nuestra industria.

Sin duda, esta corriente fue una oportunidad de oro para la URSS de hacer aumentar la producción sin parecer un plan del estado. Que fuera un movimiento aparentemente nacido del aumento de producción espontáneo de un único trabajador fue una excusa perfecta para ponerle como ejemplo a seguir. En este vídeo de propaganda soviética podemos apreciar el protagonismo y las connotaciones que se le dio al estajanovismo:

Todo esto nos deja debates apasionantes. ¿Realmente se produjeron estos hitos (al menos el primero) de forma espontánea o todo fue un plan muy bien orquestado? ¿Compensa que un trabajador consiga un récord en un día pero que disminuya la producción los siguientes fruto del cansancio o, en cambio, es mejor una producción normal pero periódica y continuada en el tiempo? Te leo en los comentarios.

Fuentes principales: Discurso de Stalin e Historias de Hispania

Comparte:
Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Un periodista sevillano al que le encanta escribir. Soy coautor de dos libros de relatos sobre el Betis y autor de "Maldito Destino". La frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera". Trabajo en MarketingPublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

3 comentarios

  1. En cuanto a rendimiento y uso eficaz, resulta idónea la producción contínua en un intervalo de tiempo. Ejemplo: que un sastre produzca 10 trajes en una semana de labor. Todos y cada uno de ellos bien terminados conforme a pedido de los clientes.
    Los picos de producción: ese es el nombre técnico de las “proezas de Stajánov” pueden ocultar unidades defectuosas, o fuera de las especificaciones. Por cierto, no fue el único al usar dicha táctica. Ya lo habían realizado anteriormente los esposos Frank y Lillian Gilbreth. Eso sí, con un estudio de movimientos, tiempos y labores; bajo la condición de mantener una producción de características descritas en el párrafo inicial en calidad y número.
    A Stajánov y al Politburó les interesaba la producción bruta. No la calidad en ella. Pero eso es tema de otro comentario. Gracias por tu artículo Chema.

    1. Gracias, Francisco, por el comentario. Un abrazo.

  2. A mí este suceso, real o confinado por el Estado, es precisamente el argumento con el que defiendo que la URSS no otorgaba únicamente aquello que necesitaba la población, quizá debiste mencionar que gracias a Stajánov, los obreros de por lo menos esa área de trabajo, empezaron a ganar más dinero en relación con su esfuerzo.
    Debo admitir también que reconozco en Stajánov a un personaje de Orwell, el Caballo de Rebelión en la Granja que ilusionado por las nuevas políticas sociales se esfuerza hasta la muerte luchando por la causa en su labor.
    Gran artículo,

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.