La vida rota del matrimonio de conveniencia

¿Cuántas vidas habrán roto los matrimonios de conveniencia? Esas fórmulas tan utilizadas en otra época no tan lejana (y que aún hoy existen en algunos países) relegaban la importancia de casarse al puro interés. Ni al amor, ni a la afinidad, ni a la atracción, ni siquiera a tener una edad pareja. Familias de todo tipo, especialmente las poderosas, arreglaban el futuro de sus apellidos a través de sus hijos y, sobre todo, hijas. También se recurría a esta fórmula por propia iniciativa para poder asegurarse una vida tranquila a cambio de un sucedáneo del cariño (o al revés). Sería imposible calcular cuántos matrimonios de conveniencia se han dado en el mundo, sin embargo, sí que podemos hacernos a la idea de cómo habrán sido la mayoría gracias a tres cuadros de Sir William Quiller Orchardson, un pintor escocés del siglo XIX.

Aunque no los pintara en este orden, las tres obras que vienen a continuación representan el proceso de descomposición al que se exponían las vidas de los que formaban parte de este tipo de uniones.

Matrimonio de Conveniencia

William Quiller Orchardson

En esta primera escena vemos una de las cenas de un matrimonio de conveniencia. Él, visiblemente más mayor que su esposa, está siendo servido por el mayordomo. Se simboliza así el poder adquisitivo del hombre, dueño de la casa y que le ofrece a ella esa vida tranquila y sin penurias de la que hablábamos antes.

Ella, mucho más joven que él, tiene la mirada perdida, está alejada de la mesa y parece tener muy poca disposición para cenar. Su gesto transmite, claramente, aburrimiento e, incluso, pena.

Primera Nube

William Quiller Orchardson

En Primera Nube, Orchardson nos muestra lo que sería la primera discusión de la pareja. En otra dependencia notablemente decorada y cercana a la excelencia, ella se aleja de la habitación dándonos la espalda mientras él la mira con mezcla de resignación y enfado. Al fondo de la habitación un espejo nos devuelve la cara de la que abandona el hogar.

Matrimonio de Conveniencia – Después

William Quiller Orchardson

En esta última obra podemos ver las consecuencias del abandono anterior. El hombre mira con la cabeza bajada alguna parte de la chimenea que tiene delante mientras que, al fondo de la habitación, un poderoso retrato de la que ha sido su esposa aporta ese último punto de nostalgia a una vida rota.

Lo más curioso de todo es que el propio pintor, Orchardson, estaba casado con una mujer mucho más joven que él.

Gracias al libro Historias de la Historia del Arte, de Harvey Rachlin, que me puso en la pista de estos tres cuadros.
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Chema de Aquino

Chema de Aquino

¿Quién soy? Un periodista sevillano al que le encanta escribir. Soy coautor de dos libros de relatos sobre el Betis y autor de "Maldito Destino". La frase que más me motiva es "si fuese fácil lo haría cualquiera". Trabajo en MarketingPublicidad.es como SEO/SEM Manager. Con esto te haces una idea ¿no? :)

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